domingo, 2 de octubre de 2016

Amor líquido

Esta publicación está inspirada, principalmente, en el libro Amor líquido, de Zygmunt Bauman, sociólogo, filósofo y ensayista polaco. Que el título no los confunda: este es sencilla y puramente un ensayo sobre sociología y sobre la "liquidez", lo efímero de las relaciones humanas en la actualidad.

"Una relación, le dirán los expertos, es una inversión como cualquier otra: usted le dedica tiempo, dinero, esfuerzos que hubiera podido destinar a otros propósitos, pero que no destinó esperando hacer lo correcto, y lo que usted perdió o eligió no disfrutar se le devolverá en su momento, con ganancias. Si usted invierte en una relación, el provecho que espera de ella es en primer lugar seguridad, en sus diversos sentidos: la cercanía de una mano que ofrezca ayuda en el momento en que más la necesite, que ofrezca socorro en el dolor, compañía en la soledad, que ayude cuando hay problemas, que consuele en la derrota y aplauda en las victorias; y que también ofrezca una pronta gratificación. Pero escuche esta advertencia: las promesas de compromiso en una relación, una vez establecida, 'no significan nada a largo plazo'" (Zygmunt Bauman).



Y así empiezo esta entrada, demostrando por qué las relaciones son tan importantes, por qué cuando nos decepcionan, después de años de amistad o de relación, la caída es tan dura. Las relaciones son, queramos o no, una inversión. Y puede que este autor trate el tema con una nota de ironía en sus palabras, pero nadie mejor que nosotros mismos para confirmar que el dolor que nos causa la pérdida de una amistad o de un amor es debido, en gran cantidad, al tiempo que le dedicamos a la relación para que creciera y para que se fortaleciera... a ese tiempo que sentimos muchas veces desperdiciado en personas que, tarde o temprano, nos soltaron la mano y se olvidaron de nosotros.

"[...] nunca nadie se siente más solo y abandonado que cuando lucha por asegurarse de que realmente hay alguien con quien pueda contar hoy y pasado mañana para que haga todo eso (nos acaricie, nos consuele y nos dé una mano) en el caso de que la rueda de la fortuna gire en sentido adverso". "Chateamos y tenemos 'compinches' con quienes chatear. Los compinches, como bien lo sabe cualquier adicto, van y vienen, aparecen y desaparecen, pero siempre hay alguno en línea para ahogar el silencio con 'mensajes'. En la relación de 'compinches', el ir y venir de los mensajes, la circulación de mensajes, es el mensaje, sin que importe el contenido. Tenemos pertenencia al constante flujo de palabras y oraciones inconclusas (abreviadas, por cierto, truncadas para acelerar la circulación). Pertenecemos al habla, no a aquello de lo cual se habla".

Pero, ¿qué pasa cuando llega la hora de la verdad?, ¿con cuántas de esas personas con las que chateamos todas las noches cuando pega el bajón y nos sentimos solos estaríamos dispuestos a pasar un día entero y disfrutarlo?

Nunca entendí la necesidad de tener un millón de amigos. Soy de esas personas que prefieren pasar todo el tiempo del mundo con los mismos dos o tres pibes antes de estar saltando de amistad (falsa, por cierto) en amistad, fingiendo ser querida por todos. La verdad es que no podemos llevarnos bien con todo el mundo, pero a veces esas personas por las que darías la vida se cansan de vos y, entonces, ¿qué pasa? Facebook siempre está ahí. La eterna pantalla detrás de la cual se ocultan miles de personas que fingen preocuparse por lo que le pasa al otro, pero que en realidad están tan vacías por dentro como vos al momento de sentarte frente a la compu y decidir contarle todos tus pensamientos más profundos al mundo.

"La introspección (en el chat por internet) es reemplazada por una interacción frenética y frívola que expone nuestros secretos más profundos al lado de nuestra lista de compras" (Chris Moss).

"Hoy todos están informados, y nadie tiene ni la menor idea"(Sigusch).


En este libro, el sociólogo nos asegura que "El consumismo no es acumular bienes, sino usarlos y disponer de ellos después de utilizarlos a fin de hacer lugar para nuevos bienes y su uso respectivo". El gran problema actual es que las personas se están convirtiendo en consumistas de relaciones: "Hoy esta amistad me sirve, pero mañana la voy a cambiar por una nueva, una 0km".

"Cuando la calidad nos defrauda, buscamos la salvación en la cantidad. Cuando la duración no funciona, puede redimirnos la rapidez del cambio". Y esto es algo que pienso muy seguido cuando miro a mis "amigos de Facebook" y me quedo un rato largo pensando sobre cuál es la finalidad de esta red social. ¿Buscar consuelo una noche de soledad chateando con una persona que cuando nos ve por la calle agacha la cabeza y sigue caminando sin siquiera mirarnos para no saludarnos, para no tener el menor contacto con nosotros? Es la única que se me ocurre.

Hace poco hice una "limpieza" en Facebook. Pasé de tener alrededor de seiscientos contactos a "tan solo" (sí, entre comillas, porque me siguen pareciendo muchos) doscientos. Haberlos "borrado" de mi red social no impidió que siguiera saludándolos en la calle y entablando charlas ocasionales, pero sé que muchos se habrán sentido contrariados al ver que los saludaba "como si nada" después de haberlos borrado (y tengo que aceptar que hace un par de años también me habría sentido como ellos). Tenemos que aprender que una red social es solo eso, una red tejida virtualmente que muchas veces no significa nada. La verdad es que de los "tan solo" doscientos contactos que me quedaron solo me hablo con diez, quince a lo sumo, y solo me reúno habitualmente con cuatro o cinco. 

"Los celulares ayudan a estar conectados a los que están a distancia. Los celulares permiten a los que se conectan... mantenerse a distancia". Y así es que les decís a tus amigos de juntarse y te dicen "sí, el finde te aviso", lo cual nunca pasa y vos, por no querer sentir que los molestás, lo dejás pasar, y así sucesivamente... pero ¡ojo!, si estamos en contacto en Facebook, no pasa nada, otra vez será.

3 comentarios:

  1. Amor líquido, el amor que se diluye, que se disuelve fácilmente. Estamos en esta era líquida, donde las relaciones sufren esta disolución fácil, al primer problema, no se pierde tiempo construyendo, conociendo al otro. Aquí el tiempo es el tirano, todo para hoy, no hay tiempo, ni paciencia, ni esfuerzo por tratar de entender a ese otro. Muy buena reseña Vicky. Es la era del vacío diría otro autor, Lipovetsky, Giles. Del Narciso: vivir para uno mismo sin otras preocupaciones por los mandatos. Nada lo sujeta a disciplina alguna, hay un culto al deseo y a su realización inmediata. Se busca la independencia afectiva y vivir solo sin compromisos afectivos. Te sigo leyendo.

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  2. Me encantó tu reseña. Realmente me deja pensando "Tenemos que aprender que una red social es solo eso, una red tejida virtualmente que muchas veces no significa nada.". Estoy con ganas de leer el libro!

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  3. Su reseña y su reflexión me conmovieron profundamente, sobre todo porque es muy cierto. Yo tengo Facebook y aproximadamente 150 amigos, aunque creo que no llego a ese número, y curiosamente, casi confirmando el plateo que usted se hace en esta reseña, a mi mejor amigo el Sebasti no lo tengo agregado a Facebook, y me reúno frecuentemente con él. En cuanto al chat, yo creo que es útil para mantenerse en contacto con otras personas, pero se vuelve inútil cuando descuidamos nuestro entorno en función de chatear con personas que estarían mejor viviendo en cavernas del África. Probablemente el Facebook algún día desaparezca, pero hasta que eso pase, creo que lo mejor es ser ecléctico y no abusar de las tecnologías: siempre es bueno relajarse, hacer deportes, juntarse de verdad con los pocos amigos que uno tiene y, por supuesto, leer libros y disfrutarlos, porque creo que la lectura despierta una gran sensibilidad en el ser humano, contrario a la alienación que llega a producir el abuso de las tecnologías. Bueno, no sé si me fui de tema o me alargué mucho, pero creo que se comprende mi punto. Un saludo a todos los habitantes del Feudo García Zurubí (también conocido como Roldán), y un beso a Oliver.

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