sábado, 18 de abril de 2020

Los suicidios de Virginia Woolf y Alfonsina Storni



Hace unos días se conmemoró la muerte (suicidio) de Virginia Woolf. Al leer comentarios sobre esta, me di cuenta de que su fallecimiento había sido similar al de la argentina Alfonsina Storni. Tres años antes de la tragedia de Virginia, Alfonsina ya había decidido terminar con su vida a la corta edad de 46 años. ¿Por qué digo que sus muertes fueron similares? Ambas se metieron en el agua. Sí, como te digo. Virginia en su río, Alfonsina en su mar. Las dos decidieron terminar con su vida.

La noche del 25 de octubre de 1938, Alfonsina escribe una carta para su hijo, otra para su amigo y un poema titulado “Voy a dormir”, en los cuales avisa su inminente suicidio. Entonces se va a la costa en Mar del Plata y se mete en el mar. La imagen parece romántica, pero en realidad lo que hizo la poetisa no fue más que tirarse al mar desde un espigón. No habrá sido una muerte pacífica. El poema aparece publicado en el diario La Nación al día siguiente de su muerte. Dice así:

VOY A DORMIR
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...

Tres años después, el 28 de marzo de 1941, Virginia Woolf escribe una carta suicida dedicada a su marido y se mete en el río. Según se dice, llenó con piedras los bolsillos de su abrigo para así no flotar. La carta decía lo siguiente:

Querido:
Creo que voy a enloquecer de nuevo. Siento que no podemos atravesar otro de esos tiempos horribles. Y esta vez no me recuperaré. Comienzo a escuchar voces y no puedo concentrarme. Así que voy a hacer lo que creo que es lo mejor.
Tú me has dado la mayor de las felicidades posibles. Has sido, en todos los sentidos, todo lo que alguien puede ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices hasta que llegó esta enfermedad. Y ya no puedo seguir pelenado. Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mí podrás trabajar. Y lo harás, lo sé. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto con propiedad. No puedo leer.
Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida a ti. Has sido totalmente paciente conmigo... e increíblemente bueno. Quiero decirlo, aunque todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera salvarme solo podrías haber sido tú. Todo se ha marchado de mí, salvo la certeza de tu bondad. Y no puedo seguir arruinando tu vida durante más tiempo.
No creo que dos personas puedan ser más felices de lo que nosotros hemos sido.
V.

Si bien se busca romantizar los suicidios de estas mujeres por el hecho de que ambas eran escritoras, la similitud entre sus muertes se da porque ambas sufrían de enfermedades mentales: Virginia era bipolar; Alfonsina, por su parte, sufría de depresión y paranoia. Algunos dicen que el suicidio es un acto de valentía. Otros, por el contrario, afirman que no es más que pura cobardía. Mi intención con esta entrada no es juzgar las decisiones de las autoras, pero tampoco busco romantizar el suicidio.

Hoy intento hacer hincapié en el hecho de que los artistas suelen dar señales cuando algo no anda bien. La letra de esa canción, ese poema que tanto te gustan muchas veces no son más que avisos que dan los artistas antes de su final. Lo mismo pasa últimamente con las redes sociales. Si tenés un amigo o conocido que publica cosas “depresivas” todo el tiempo, lo más probable es que esté atravesando algo más que un mal momento. Tenemos que actuar y ayudarlos, como sea. Si conocés a alguien que está sufriendo algún trastorno mental y no está recibiendo suficiente ayuda, hacé algo, NO TE QUEDES CALLADO.

Como en este blog hablo principalmente sobre libros, me gustaría recomendarte uno de cada autora, para que las conozcas un poco más a fondo. De Virginia Woolf te recomiendo, obviamente, Una habitación propia, o Un cuarto propio, según la edición (A room of one's own, en inglés); de Alfonsina Storni, por otra parte, te recomiendo la Antología poética del cuaderno de las musas de la editorial Terramar: una edición chiquita y hermosa. Te dejo sus portadas a continuación:


Si esta entrada te gustó, me serviría mucho que la compartas o que te conviertas en seguidor/a del blog♥ Un beso, nos leemos.

4 comentarios:

  1. Interesante entrada, ir más allá de los textos de un autor, comparar sus vidas y al final la recomendación tan necesaria en estos días. Sigue escribiendo, analiza y comparte. Te sigo leyendo.

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  2. Hola! Nos comunicamos telepaticamente, justo hable de esto en una entrada de mi nueva página. No solo ellas dos, muchas mujeres se suicidaron siendo escritoras y escribían sobre esto. Para mí es imperdible conocer su historia y el legado que dejaron en la literatura. Mujeres poderosas que lamentablemente vivieron mal toda su vida. Te dejo el link del nuevo blog en construcción y te sigo leyendo como siempre es un gusto!!! Se tienen que seguir hablando de estos temas a full, no me parece coincidencia en absoluto https://losescritoresdelfuturo.com/2020/04/09/el-seudonimo-el-arma-de-las-mujeres-en-la-literatura/

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    Respuestas
    1. Dale, Shasmine♥ Ahora me paso por tu nueva página, que me encantaba todo el contenido que publicabas en tu blog♥

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